José Ángel Cruz Romero y el cartel rojito | LA ORQUIDEA ILUSTRADA

domingo, 21 de enero de 2018

José Ángel Cruz Romero y el cartel rojito

 

En Punto Fijo, tierra de arenas, chivos y cardones, las instalaciones de Petróleos de Venezuela son un símbolo de la Venezuela que puja por salir adelante en un mar de dificultades. Al sol brillan los serpentines y el acero anti oxidable de los tanques de los crudos y de los combustibles refinados, pero al amparo de esos destellos no todo lo que reluce es oro.
En esas mismas tierras hay una lucha desembozada por controlar el poder que otorga ser contratista de PDVSA, con las enormes ganancias y privilegios que detentan quienes tienen autorización para transportar y vender combustibles. La otrora petrolera que era miembro de la trilogía de empresas más poderosas del mundo, (...), todavía es un trofeo apetecible para quienes manejan las “roscas” de distribución y ventas. Estas redes caminan de la mano con los negocios oscuros y en el filo de la ilegalidad como el contrabando de extracción y el probable tráfico de drogas.

En este marco de referencia, dos contratistas, Simón Álvarez Antúnez y José Ángel Cruz Romero forjan amistad en medio de la competencia que significa el negocio de la venta y distribución de combustibles. Poco a poco cada quien va construyendo su propio imperio, y a los bienes se le agregan cada día nuevas propiedades como depósitos de combustibles, flotas de camiones y tanques de almacenamiento, además de carros nuevos, aviones, camionetas, fincas de recreación y alguna que otra cría de caballos de raza o de gallos de pelea.

Las familias también aumentan, y por el lado de José Ángel Cruz van creciendo sus hijos Juan Ramón Cruz Brache, de 18 años, y Ángel Andrés Cruz Brache, de 20 años; también está integrado a la familia el hermano menor de José Ángel, llamado Richard Django Cruz Romero, de 38 años.

Por el lado de Simón Álvarez Antunez crece su hija Crisbel Álvarez, quien secunda a su progenitor en la conducción de los negocios. Poco a poco la tensión que origina la competencia y la ambición de control de nuevas rutas y nuevos negocios va horadando la amistad y la camaradería. Hasta que un domingo de septiembre de 2013 estalla la guerra: José Ángel Cruz ordena la muerte de Simón Álvarez Antunez. Las actas policiales de ese episodio develan que un supuesto sicario colombiano fue contratado para realizar el contrato.

El acta policial firmada por el comisario jefe del CICPC en la región, José Luis Rivas, y por el también comisario Arturo Alzul dice textualmente: “se tiene conocimiento a través de una rigurosa información, que una de las personas que participó en el hecho, estaría dispuesto a aportarnos toda la información necesaria para el total esclarecimiento, a cambio de que le garanticemos el resguardo de su identificación, ya que actualmente su vida corre peligro debido a que el resto de las personas que habían participado lo andan buscando para asesinarlo, por lo cual accedí a entrevistarme con el aludido ciudadano, quedando su identificación bajo resguardo de conformidad con lo que establece el artículo 23 de la Ley para la Protección de Víctimas y Testigos y demás Sujetos Procesales, manifestando que hace un año y medio fue traído desde Colombia hasta Venezuela para trabajar con un empresario de nombre José Ángel Cruz, siendo trasladado directamente a Punto Fijo, estado Falcón, donde luego de sostener una entrevista con José Ángel Cruz, este le encomienda la seguridad de su hijo Andrés Cruz, es decir, lo contrata como su escolta, hasta que el día 15 de junio de 2013, el ciudadano José Ángel Cruz le interroga acerca de cuánto costaba quitarle la vida a una persona en Colombia, ya que necesitaba hacer un trabajo allá. Éste le responde que como 10 mil dólares, no comentándole nada más al respecto”.

Más adelante, en la declaración jurada del jefe policial, consta que: “el día 27 de julio de 2013, el ciudadano José Ángel Cruz le efectúa una llamada telefónica y le manifiesta que la persona a quien tenía que asesinar era a Simón Álvarez. Este le responde que ¿cómo era eso? que Simón era su amigo, y José Ángel le manifestó que cumpliera la orden y que ofreciera lo que fuera para que hicieran ese trabajo”.

El colombiano le respondió que los que iban a realizar el trabajo estaban cobrando ahora doscientos mil dólares, y la respuesta fue que aceptaba la oferta.

En los días siguientes se montó un seguimiento completo a Simón Álvarez, monitoreando todas sus actividades, incluso en un viaje realizado a Cúcuta, Colombia, donde se intentó quitarle la vida pero sin encontrar una ocasión propicia. Otra situación similar se dio en un desplazamiento de la víctima hasta Medellín, resultando también infructuoso el esfuerzo para culminar el atentado.

Los sicarios contratados reciben orden de regresar a Venezuela y de esperar el retorno de Simón Álvarez. Cuando llegan al país, los sicarios son llevados por tierra hasta una residencia ubicada en el sector Guataparo de Valencia, estado Carabobo, y posteriormente se reúnen en una finca de José Ángel Cruz en el cerro Togogo, en la carretera vía Moron-Coro.

Al llegar a esa propiedad se encontraban los ciudadanos José Ángel Cruz y su hermano Richard Cruz, sus hijos Andrés Cruz y Juan Cruz, además de un ciudadano llamado Darwin que trabaja para la familia y Leobaldo Mejias, que es el encargado de la finca. Allí le reclamaron por qué no habían hecho el trabajo en Colombia, es decir, por qué no le habían quitado la vida a Simón Álvarez. En esa reunión se acordó que deberían hacer el trabajo en Punto Fijo.

Los sicarios llegaron dos semanas antes de que ocurrieran los hechos y fueron alojados en el sector conocido como Tacuato y en ese lugar les entregaron dos pistolas Glock calibre .40 y un fusil de asalto R15, que en las pruebas presentó fallas. De inmediato se cambió por otro fusil, un M16 que estaba en la finca de Togogo. Durante varios días estuvieron siguiendo a Simón pero sin poder hacer el trabajo, puesto que estaban a la espera de un vehículo robado desde el cual se cometería el atentado.

Finalmente llegó el día esperado y divisaron la camioneta Hylux de Simón. Darwin. Quien estaba haciendo el seguimiento, les dijo a los sicarios que el objetivo era el que andaba vestido con una camisa color mamón. La camioneta llegó a una gallera propiedad de Simón en el sector El Taparo.

Entraron a la gallera y comenzaron a disparar. Uno de los sicarios a quien llaman El Catire se dirigió al que supuestamente sería Simón y se aseguró de que estuviese muerto.

En realidad se trataba de un trabajador de Simón, llamado Luis Felipe Toledo Thompson, alias Pillo, que ese día cargaba la camioneta de su patrón y resultó víctima fatal de un error de información.

El documento forense es contundente sobre la causa de la muerte: Fractura de cráneo con lesión encefálica severa, más shock hipovolémico debido a ruptura visceral y vascular producido por proyectiles de arma de fuego disparados a la cabeza y al tórax.

También pereció en ese ataque un albañil colombiano de 28 años llamado Cesar David Navarro Torres, que estaba trabajando en el lugar y no pudo esconderse a tiempo.

Algunos de los testigos presenciales que lograron sobrevivir aportaron otras informaciones que involucran además a los dos hijos de José Ángel Cruz.

El gobierno inició los trámites para la extradición desde Colombia de dos hombres señalados de pertenecer a la banda de sicarios que asesinó a un comerciante en el municipio Carirubana de Falcón, en septiembre del año pasado.

En poder de las autoridades colombianas están los hermanos Ángel Andrés y Juan Ramón Cruz Brace, de 21 años y 20 años de edad, respectivamente. Ambos fueron detenidos en marzo de este año por orden del fiscal general de ese país en atención a las boletas rojas cursadas a través de Interpol por los delitos de sicariato y asociación para delinquir; a ambos se les señala como supuestos autores materiales de la muerte del comerciante venezolano Luis Felipe Toledo Thompson, de 57 años de edad, apodado Pillo, y del albañil colombiano César David Navarro Torres, de 28 años, el domingo 15 de septiembre en una finca del sector El Taparo, donde se construía una gallera.

Gracias al testimonio de un hombre perteneciente a la propia organización delictiva, identificado en el expediente con el alias de “Mario Castillo”, las pesquisas de la policía judicial determinaron que los hermanos Cruz Brace y por lo menos otros tres hombres mataron a Toledo por error. El verdadero objetivo de los criminales era el empresario falconiano Simón Álvarez Antunez. La confusión de los atacantes supuestamente tuvo su origen en que la víctima utilizaba una camioneta Toyota Hylux blindada que Álvarez le había prestado. A Toledo lo mataron con disparos de pistola y fusil, indican los testimonios consignados en el expediente.

En Aruba y Panamá, además de los hermanos Cruz Brace, fueron solicitadas a través de Interpol las detenciones con fines de extradición de Richard Cruz Romero, de 39 años de edad; Darwin Antonio Torres Chirinos, de 43 años, y José Ángel Cruz Romero, de 44 años de edad. Luego del crimen los homicidas, supuestamente, huyeron a Panamá en una avioneta privada. Se cree que desde allí algunos de ellos pudieron volar a Aruba.

Como en las mejores películas de El Padrino, este impasse en la mafia del Gasoil fue el detonante para convocar una reunión de las dos familias. Esta cumbre debió realizarse en Panamá, porque las autoridades venezolanas y de algunas islas del Caribe estaban tras la pista de Simón Álvarez Antunez, a quien hacía poco las autoridades de Aruba le habían retenido un barco de nombre Tío Pedro y su avioneta para tratar de comprobar que en su interior se habría transportado drogas.

La investigación fue ordenada y ejecutada por la DEA. Los periódicos locales que se hicieron eco de esta noticia también develaron que, ya sea por coincidencia u otra razón, las damas que han roto relaciones amorosas con Álvarez han sido víctimas de incidentes poco claros como robos, secuestros express y hasta atentados contra su vida.

Al parecer el poder de estas temidas organizaciones dedicadas al contrabando de combustible se acrecienta con la colaboración de funcionarios policiales y efectivos de componentes militares que se harían de la vista gorda para que los envíos de combustible se desvíen al exterior, donde alcanzan precios exorbitantes por su valor en la fabricación de estupefacientes. Estas organizaciones cada vez adquieren más notoriedad, tal como ocurrió con bandas similares de Colombia y México.

La reunión de las dos familias falconianas, Cruz y Álvarez, se realizó en la capital panameña. Uno de los testigos de esa reunión fue Nolberto Turmero Morón, quien -de acuerdo al acta procesal- manifestó: “Resulta que a mí me llama Simón Álvarez y me dice que se iba a dar una reunión con José Ángel en Panamá. La reunión se hizo el día 10 de enero de 2014. Allí estaban Salvador Pulvirente, Ender Soto, la hija de Simón que se llama Crisbel Álvarez, José Ángel y su esposa. Comenzó hablando la hija de Simón, y le dijo a José Ángel que le tenía tres preguntas; la primera, cuál fue el motivo por el cual José Ángel había mandado a matar a su papá, y José Ángel le respondió que era porque un colombiano que se llama Carlos le había dicho a él que Simón lo quería matar, y entonces él se le adelantó y le dijo a Carlos que buscara más gente para que mataran a Simón. La segunda pregunta que hizo la hija de Simón fue dirigida al grupo allí presente para saber qué opinaban de lo que había ocurrido”.

Nadie quiso comprometer su opinión y la reunión culminó con una dura advertencia de Crisbel a José Ángel: “no te metas con mi padre porque se te puede devolver”.

Mientras tanto, Simón Álvarez Antunez sigue rodeado de misterio y nadie conoce su paradero. Se presume que está en Panamá, en un lugar desconocido. En su trayectoria, al frente de su organización, Álvarez Antunez fue detenido por porte ilícito de una pistola calibre 9 mm en octubre de 2004. El procedimiento fue adelantado por agentes de la policía regional, durante una requisa a una camioneta Land Cruiser de su propiedad. Luego de su presentación ante tribunales, los cargos fueron desechados y el empresario quedó en libertad.

Uno de sus hijos, contratista de PDVSA, Ángel Cruz Brace, detenido en Colombia por este caso, es presidente de la compañía Multiservicios Andrés, que está activa y registrada como contratista de Petróleos de Venezuela en Falcón y Carabobo. La firma, con sede principal en Punto Fijo, ofrece servicios de limpieza, mantenimiento y transporte ligados a la industria. El último trabajo reportado fue el “aislamiento térmico y pintura” en la refinería de Cardón.

En medio de tanto poder, tanto dinero fácil y tanta impunidad, es evidente que los excesos están a flor de piel. Según el testimonio de dos trabajadores de una de las empresas de José Ángel Cruz, en el patio número cuatro de un transporte ubicado en la carretera Coro-Punto Fijo, a pocos metros del centro comercial Paraguaná Mall, estarían los cadáveres de varias personas, entre ellas el de una joven de 19 años que ejercía la prostitución en modalidad de “prepago” y un domador de caballos que habría malogrado a un pura sangre, además de un obrero que habría tenido un romance con una hijastra del patrón.

En parte del testimonio bajo juramento, consta lo siguiente: “en el mes de mayo, a eso de la una de la mañana, yo veo que entra un camión de los que transporta caballos y se mete hacia el final de la empresa, y veo que bajan envuelta en una lona a una persona. Ya como a las siete de la mañana entra una bronco gris y es cuando comienzan a mover la maquinaria para enterrar a esa persona. Como un mes después, se hizo una parrillada en esa misma empresa, y los hijos de José Ángel, que se llaman Juan y Andrés, invitaron a unas mujeres prepago. Al parecer, una de esas mujeres le robó una prenda a uno de los hijos. Entonces ellos las mandaron a buscar y la torturaron para ver si recuperaban la prenda y se les murió. Entonces la enterraron allí mismo”.

Simón Álvarez Antunez resultó muerto en un ‘extraño’ suicidio, supuestamente en una finca de Hugo ‘El Pollo’ Carvajal, donde se escondía de las autoridades. Lo último que se supo de José Ángel Cruz Romero fue que habría sido capturado años atrás por el CICPC en el estado Apure. El presunto narcotraficante Cruz Romero aparece en diversos actos políticos cerca de altos funcionarios rojos. Cruz Romero también conocido como, "El Mexicano", al parecer operaba varias importantes rutas del tráfico de cocaína que luego pasaron directamente bajo el control de carteles rojitos.
La empresa Transporte Romero y las gabarras que salían desde Paraguaná hacia islas en el Caribe, eran fachadas para el tráfico de cocaína, con la complicidad de funcionarios de PDVSA. Mientras Cruz Romero estaría preso en el SEBIN, sus negocios habrían pasado a manos de un cartel de la burguesía roja rojita. @RFernan11

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