jueves, 18 de enero de 2018

Empresario perecido en incidente aéreo, ex-alcalde, narcotraficantes y otras menudencias

 

Luis Picardí pagó con su vida dos errores gravísimos: ‘tumbarle’ supuestamente a un chivo del chavismo al menos 100 millones de dólares y convertirse en presunto ‘amante’ de una ministra.
Picardí no estaba solo, tenía un socio, quien cuentan reside como un jeque en una lujosa zona residencial de la isla de Margarita. Efraín Bedoya Bastardo maniobraría siempre junto a su cónyuge Sara Cristina Campuzano, una mujer voluptuosa.

 

Efraín Bedoya nació dentro de una familia de clase media-alta en Lechería Edo. Anzoátegui. Su difunto padre era un conocido médico ginecólogo-obstetra que amasó una fortuna con una clínica donde se practicaban abortos. Efraín Bedoya fue concejal por COPEI y cuando no le aprobaron la Memoria y Cuenta al alcalde en funciones, siendo presidente de la Cámara Municipal, asumió el cargo de alcalde, en la que cuentan fue la gestión administrativa más corrupta de Lechería.
En concierto con el presidente de la empresa paramunicipal CAZTOR saqueó las arcas municipales. La empresa CAZTOR era dirigida entonces por José Daniel Contreras, un abogado al que definen como asesor político del prófugo Jhonnathan Marín y de su sucesor el alcalde de Guanta Marcelo Galvis.
Bedoya abandonó la alcaldía sin finalizar su gestión, lleno de dinero robado. La fiscalía inició diversas averiguaciones en su contra que con el tiempo prescribieron. Se marchó a USA, desde donde es expulsado por cometer distintos delitos.
Invirtió en estaciones de gasolina en Puerto Rico y quebró. Tiempo después regresó a Venezuela y reapareció asociado a un contrato para la explotación de petróleo. Vivió en un penthouse lujoso en el Cerro El Morro de Lechería donde era vecino del ex-director de la PTJ Pedro Torres Agudo. Después en un apartamento del lujoso conjunto habitacional Isla Paraíso y por último compró toda una mansión en Las Villas de Lechería.
Antes tuvo una empresa que brindó servicios de vigilancia privada a la Universidad de Oriente (UDO) en 5 estados de Venezuela, cuando el centro de estudios manejaba un presupuesto milmillonario. Bedoya fue propietario de la empresa petrolera CORPORACION ORIENTAL DE PETRÓLEO C.A. (COPCA), a la cual PDVSA le asignó importantes contratos y donde la única socia era su cónyuge Sara Campuzano.
Bedoya también desarrolló negocios con Almengor Cevallos, envuelto recientemente en un caso de corrupción petrolera en Ecuador. COPCA estuvo liada en tantos fraudes y deudas, que Bedoya huyó a Panamá, donde también dejó una estela de fraudes, hasta que retornó a Venezuela.
Sara Cristina Campuzano fue esposa de Orlando Sánchez Cristancho, cabecilla del narcotráfico conocido con el alias de El Hombre del Overol, recientemente capturado en Colombia, y quién había huido de USA, donde tenía una libertad vigilada y después de haber sido informante del Departamento de Justicia.
Sánchez Cristancho pasaba largas temporadas de vacaciones en la mansión de Bedoya en Las Villas, donde compartía con Sara Cristina Campuzano y con la hija de ambos, a las que ofreció financiamiento para diversas empresas y los servicios de ‘alias’ 21, el jefe de sicarios de Sánchez.
En su regreso a Venezuela Bedoya reaparece con negocios en la CVG y PDVSA al sur venezolano y más reciente en una sociedad con Picardí, empresario perecido en un incidente aéreo. Bedoya, cuentan algunos

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