jueves, 29 de junio de 2017

El nido de corrupción de PDVSA, socio de Repsol

 

La corrupción en PDVSA, la petrolera estatal de Venezuela y el socio de Repsol en el país, es sistémica. Pese a ello, Repsol continúa siendo su socio en el país. El caso más llamativo es el pago de 1.000 millones de dólares en sobornos, pero hay muchos más.
La forma de proceder en PDVSA la describen empleados, líderes sindicales, abogados y políticos como “la cultura de la corrupción”. Desde pequeños sobornos a secretarias para tener una entrevista con un alto cargo de la petrolera estatal a pagar millonarios sobornos para obtener contratos.
La Justicia de EE UU investiga el caso de Roberto Rincón y Abraham Shiera, dos empresarios venezolanos ligados al petróleo, que se han declarado culpables de pagar sobornos por valor de 1.000 millones de dólares a cambio de jugosas adjudicaciones. Suiza, a requerimiento de las autoridades fiscales de EE UU, ha realizado el embargo de cerca de 700 cuentas bancarias.
La riqueza de Venezuela se podría medir con esta empresa, ya que supone el 94% de los ingresos de exportaciones y es el único motor económico que le queda ahora al presidente Nicolás Maduro, que ha realizado una nueva devaluación del bolívar en plena oleada de protestas de la oposición.
Sobre el caso Rincón-Shiera, PDVSA afirmó desde el inicio que se trataba de la “campaña de difamación” más grande dirigida contra el chavismo, así como dijo sentirse “víctima de fraude“. La petrolera, que asegura que no tolera actos de corrupción, está inmersa en otros casos donde se pone más que en duda la ética.
Según aseguraron ex trabajadores, empleados, sindicatos y empresarios, la corrupción se ha incrementado con la llegada de Maduro al poder, más con la grave crisis económica que atraviesa Venezuela.
La corrupción ha ido en aumento tras la adjudicación de un proyecto multimillonario para extraer crudo en la Faja del Orinoco. Este lugar se considera una de las reservas más grandes de petróleo pesado y extra pesado del mundo. El contrato se adjudicó a Trenaco, una empresa de Colombia por valor de 4.500 millones de dólares, cuya experiencia en el sector petrolero era casi nula. Los habituales socios de PDVSA hicieron sonar las alarmas entonces, con Chevron y la rusa Rosneft a la cabeza.
Los ejecutivos de Trenaco llevaban un altísimo nivel de vida, con viajes semanales en jet privado a la capital venezolana, escoltados con vehículos blindados hasta las puertas del hotel Marriot de Caracas y todo para reunirse con altos funcionarios de PDVSA. Poco antes de obtener el proyecto, la empresa de transportes con sede en Suiza y Colombia compró los equipos necesarios y contrató el personal para perforar los 600 pozos petrolíferos. Se había impuesto a Halliburton, Schlumberger y Weatherford, tres de las petroleras que también pujaron por este contrato.
El nexo de unión entre Trenaco y PDVSA era Alex Saab, muy relacionado no sólo con altos funcionarios de la petrolera estatal, sino también con el Gobierno del entonces presidente Hugo Chávez. De hecho, apareció en 2011 en la firma de un acuerdo entre el ex mandatario venezolano y el actual presidente de Colombia, Juan Manuel Santos. Tras las innumerables quejas de las petroleras extranjeras, finalmente se dio por fallido el contrato, más cuando las grandes petroleras, supeditadas a una fuerte vigilancia, tendrían que contratar con una empresa cuya transparencia brillaba por su ausencia. “Había señales de peligro por todas partes”, aseguraron fuentes de las petroleras a Reuters. Saab ha negado su vinculación con Trenaco, cuya opacidad era tal que no se ha podido identificar realmente a los propietarios de esta empresa de transportes. “No soy y nunca he sido un empleado o accionista en la compañía que usted menciona y por eso no tengo nada que decir”, aseguró Saab a Reuters.
No obstante, hasta cuatro altos ejecutivos de esta empresa ya extinguida aseguraron que Saab tenía pleno control de Trenaco, para demostrarlo mostraron los correos electrónicos y mensajes de Whatsapp. El teléfono que se correspondía con Saab en estas conversaciones fue el que usó Reuters para ponerse en contacto con él. Pero Saab no estaría solo, aparecerían también Carlos Gutiérrez, hijo de un terrateniente colombiano, y el compañero colombiano Álvaro Pulido.
Pero nada ha cambiado en la estructura de PDVSA. La DEA, la administración en la lucha contra las drogas de EE UU, ha investigado las compañías de Saab y Pulido por blanquear supuestamente dinero del narcotráfico, la mayoría de cocaína procedente de Colombia. Las pesquisas podrían resultar fallidas y que el caso acabe en nada.
Tras la licitación a Trenaco, Schlumberger, Halliburton y Weatherford, y solo Schlumberger presentó una oferta, y fue descalificada por el comité de licitación ya que “no aceptaba las condiciones y los términos del tipo de contrato”. Trenaco se propuso a financiar por completo el proyecto, y PDVSA ni los organismos reguladores han dado a conocer los motivos de esta licitación. Poco después, Trenaco entró en liquidación debido precisamente al colapso por el acuerdo con PDVSA.

Maduro se niega a realizar una auditoría sobre PDVSA

Los sindicatos han exigido una auditoría sobre PDVSA, pero el Gobierno de Nicolás Maduro se ha negado a ello. Johnny Jiménez, líder sindical, afirmaba a Reuters que “somos chavistas, revolucionarios, pero no idiotas”, al tiempo que se preguntaba: “¿Por qué tienen miedo de una auditoría?”.
Con los casos de corrupción encima de la mesa de los jueces y la ineficiencia de la petrolera estatal, las compañías petroleras miran con lupa los acuerdos que realiza PDVSA, que tiene al menos un 60% en la mayoría de las empresas conjuntas, sin que los socios extranjeros tengan el poder de decisión.
No obstante, Repsol ha tenido el beneplácito de PDVSA para tomar el control de la empresa mixta Petroquiriquire. Para ello, Repsol abrió una línea de crédito a la petrolera estatal por 1.200 millones de dólares, pero con la garantía de que Pdvsa, que tiene acción mayoritaria en la empresa mixta mencionada, destine los fondos para que Repsol pueda repatriar capital, se apoyen las inversiones de capital y se cubran los gastos operativos en el “joint venture”. La mayoría de empresas mixtas ha sido un dolor de cabeza para las petroleras, más con la acuciante crisis y recesión que vive el país.
Con esta maniobra, Petroquiriquire deriva los pagos de la venta de crudo al exterior, sin pasar por la caja de PDVSA directamente sino por la empresa mixta. De esta forma, un tercero, que no está en Venezuela, administra en una cuenta los pagos que se derivan de las actividades, el dinero por las facturas se queda en el extranjero y se puede usar para pagar a Repsol.
Las críticas no se hicieron esperar, ya que se trataba de un rescate encubierto al Gobierno de Maduro, como ha realizado recientemente Goldman Sachs, al comprar deuda de PDVSA con unos altísimos intereses, del 300%. El banco estadounidense ha confirmado la operación, mientras que la oposición amenaza con impagar esta deuda ya que el acuerdo se ha hecho a espaldas a la Asamblea Nacional y da una liquidez necesaria a Maduro para continuar con la represión en el país, que en 60 días se ha saldado ya con 60 muertos.

Vía
https://intereconomia.com/empresas/energia/pdvsa-repsol-corrupcion-venezuela-20170602-0934/

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