miércoles, 13 de julio de 2016

Borges, el árbol de PDVSA y el festín

 

Aunque lastimosa la agresión que sufrió Julio Borges a las afueras del CNE, no es menos lastimoso no practicar el verbo pregonado. No es legítimo por un lado denunciar que a Venezuela se la traga la corrupción, verbigracia de Primero Justicia, y por el otro concentrarse en los frutos que caen del árbol de PDVSA. Se entienden por frutos los contratos con mampuestos y testaferros incluidos, también las adquisiciones para empresas del entorno inmediato, percibiendo millones en el festín. Uno de esos engullidores de frutos se entiende de tú a tú con Enrique Capriles. Ahora se han concentrado en las ventas de insumos químicos para PDVSA. Esto explica tantas posturas ambiguas por parte del partido político que ha pretendido convertirse en una opción de cambio.

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