lunes, 1 de diciembre de 2014

El magnate que viajaba en transporte público

Roberto Rincón se inició en como empleado de una empresa proveedora de las extintas filiales de PDVSA Lagoven y Maraven. Nació y creció en San Francisco, Maracaibo. Residía en una casa de interés social construida por el INAVI. En septiembre de 1988, Rincón Fernández y Eduardo Arteritano, vinculados familiarmente, registran en Maracaibo la empresa Tradequip, también dirigida a prestar servicios a la industria petrolera. “No tenían carro. Andaban en por puesto y con el maletín en la mano. La oficina estaba en Indio Mara (centro-oeste de Maracaibo). Pero les fue bien y recibieron un crédito para comprar el terreno donde está la actual sede de la compañía en Los Haticos (sureste de la capital zuliana). A principios de los noventa, Rincón Fernández y Arteritano abrieron oficinas en Barinas (capital del estado Barinas, llanos suroccidentales) y Maturín (capital del estado Monagas, llanos orientales) y como pudieron sortearon esa década de intentos de golpe de Estado, paquetes económicos de corte neoliberal y bajos precios del petróleo. Después del paro, de diciembre de 2002 a enero de 2003, echó para adelante. Fue en 2004 que se le abrieron las agallas. Entonces rompió la sociedad con Arteritano. Le pagó su parte y se dividieron”. Después del paro se convirtió, junto a empresarios como el naviero Wilmer Ruperti –hoy también magnate de medios y otras industrias- , en un proveedor confiable y con relaciones en las altas esferas del Gobierno, como el mismo Rincón Fernández.
En septiembre de 2004, tras convertirse en un proveedor oficial de Pdvsa, el empresario registró en Houston Tradequip Services & Marine, firma que compartió con un venezolano radicado en Houston de nombre Andrés Barrios. Entonces comenzó a mudar a su familia esa ciudad, la capital petrolera de Estados Unidos y quizás del mundo. Tal vez por mera coincidencia, ese mismo año, su compañía en Venezuela recibió de Cadivi cerca de 21,5 millones de dólares, las únicas divisas que le asignaron hasta 2012, de acuerdo con la base de datos del organismo de administración del régimen de cambios que fue sustituido por Cencoex. Antes de Tradequip Services & Marine, Rincón Fernández solo tenía dos empresas inscritas en Estados Unidos. Una de ellas era Dies & Inserts Specialties LLC, en la que Arteritano figuraba como socio. Pero esa alianza duró precisamente hasta 2004, cuando rompieron relación comercial.
Luego Rincón Fernández abrió una nueva empresa en 2005, a través de la cual adquirió un autolavado en Conroe, un condado del extrarradio de Houston. Ese establecimiento se convertiría en el centro de una estructura empresarial y de negocios vinculado a Pdvsa Services International, representante en Europa, Asia y EEUU de Bariven, a su vez filial de Pdvsa encargada de las compras internacionales de la poderosa corporación estatal.
El gerente del autolavado, Michael Baker, usó ese negocio como domicilio fiscal cuando registró la empresa Reliable Process & Instruments. José Roberto Rincón, hijo del empresario, empleó la misma dirección para inscribir la compañía Nocnir LLC, y la entonces novia de Baker, Sara Curphy, repitió la ubicación con Ovarb Industrial LLC en diciembre de 2009. En febrero de 2010, Ovarb recibió una orden de compra de Bariven por turbinas y equipos para generación eléctrica por un monto de 250 millones de dólares. Así, esa compañía con domicilio nominal en un autolavado ocupó el cuarto lugar entre los proveedores con mayores ventas a Pdvsa ese año, según muestran documentos internos de Bariven.
Es poco común que una compañía con tan solo dos meses de creada gane un contrato tan grande, porque debe cumplir con un requisito indispensable: mostrar balances financieros. Gary Siller, quien actuó como abogado de Rincón, declaró en septiembre de 2013 que Ovarb ganó por ser socio de Tradequip, una empresa reputada de gran experiencia y fuerza financiera.
Pero en 2010, ni el registro comercial ni el sitio web de Ovarb mencionaban esa conexión. Y en agosto de 2011, Siller escribió un correo electrónico para asegurar que Rincón nada tenía que ver con Ovarb. Unos meses después, sin embargo, Tradequip admitió la conexión en una demanda contra Michael Baker y Sarah Curphy por supuesta competencia desleal.
Al respecto Siller señaló que fue “ridículo” que Ovarb quedara registrada con la dirección de un autolavado. Echó la culpa al gerente de entonces, Baker. “Fue simplemente la locación donde... Baker eligió recibir su correo”. El abogado manifestó que no recuerda el correo de agosto de 2011, aunque existen pruebas de ese documento. De acuerdo con un ex trabajador de Pdvsa Services entrevistado en junio de 2011, Rincón Fernández y su familia crearon este entramado con el propósito de burlar el veto que le impuso en 2008 el presidente de Bariven de la época, George Kabboul –el mismo del caso Pdval, de putrefacción de una masiva importación de alimentos– quien exigió no dar nuevas órdenes de compra a Tradequip.
Un representante de una empresa competidora del grupo de Rincón Fernández, asegura que el dueño de Tradequip usa el pool de compañías inscritas a nombre de su familia, amigos o socios, para competir en los procesos abiertos por Bariven. Además, diversas fuentes aseguraron que Rincón Fernández cuenta en Pdvsa con empleados que lo mantienen informado de las interioridades de la corporación y cuadran los movimientos para ayudar a que las empresas de Rincón ganen los contratos.
Por ejemplo, en 2010, a través de cuatro compañías en las que aparecen el propio empresario o algunos de sus tres hijos varones como directivos, la familia recibió de Bariven 523 millones de dólares en órdenes de compra, según el registro de facturación de la filial de Pdvsa. Para Siller todos esos contratos fueron ganados sin salirse del margen de la legalidad. Todas son “operaciones legítimas”, afirma.
Gracias a la oficina de Tradequip en Venezuela, Rincón logró 14 contratos entre2008 y lo que va de 2014; y dos contratos para construcción de barcazas para Pdvsa a través de un par de cooperativas impulsadas por el mismo Rincón Fernández.
El líder de la expansión del grupo de empresas es José Roberto Rincón Bravo, el hijo mayor de los cuatro procreados por Rincón Bravo y María Lila Bravo. Este ingeniero electricista egresado en 2007 de la Universidad Rafael Urdaneta de Maracaibo, a los 29 años aparece como directivo principal en 18 organizaciones, entre ellas una firma dedicada a transporte aéreo y otra a seguridad. Además, lleva las riendas de las dos organizaciones de responsabilidad social y promoción de la cultura zuliana que el conglomerado mantiene: Fundación Hectilio Rincón y Fundación Tradequip.
Una revisión de bases de datos del estado de Texas da cuenta de que la familia está presente en al menos 23 empresas registradas en Estados Unidos. En Venezuela, de acuerdo con el Registro Nacional de Contratista, coinciden en seis. Mientras que en España son cuatro, incluyendo una empresa cinematográfica. En definitiva son 36 las compañías si se incluyen las inscritas en Paraguay y en Aruba.
Aruba, la isla ex holandesa –hoy es una nación independiente y paraíso fiscal- a tan solo 25 kilómetros de las costas venezolanas, resulta uno de los destinos frecuentes de Rincón Fernández y su familia, según un registro público de los vuelos de dos de sus aviones, identificados con las siglas N9GY y N99GY. Cerca de 28 ocasiones aterrizaron ambas aeronaves en el aeropuerto Queen Beatrix entre enero de 2011 y marzo de 2013, dicen informes de autoridades aeronáuticas de EEUU, la FAA.
Fuentes de Aruba y de la familia recuerdan que en 2013 el cumpleaños de la esposa del empresario zuliano se celebró en la llamada Happy Island –según su campaña turística-, con la participación de artistas internacionales.
Mientras que a Rincón Fernández solo la boda de su hijo, con una decoración desbordada del encanto del poder, lo sacó del silencio profundo de su riqueza

Vía
Armando.info

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