martes, 29 de julio de 2014

Así permaneció preso Carvajal en Aruba II

 

Hugo Carvajal se encontraba detenido en la estación de policía de Aruba, en Santa Cruz, una de las estaciones policiales que ofrece más seguridad, por su ubicación y por estar en un amplio terreno. Por su cercanía al aeropuerto puede escuchar las 24 horas del día los aviones despegando y aterrizando, lo que constituye una tortura psicológica. Medio duerme cansado de tanta tensión y actividad. Nadie verifica sus condiciones de reclusión. Con algunas limitaciones puede conversar con sus abogados, los más prestigiosos y caros de Aruba, a través de un vidrio. La jornada de Carvajal comienza antes de las 7 am. Le dan un vaso de café negro y pan, tipo bollo, relleno de boloña. Rato después le abren la ducha, que sale del techo, para que se pueda duchar durante tres minutos. Apenas se puede cambiar disecar sin toalla. El calor es insoportable. Cada media hora recibe un vaso de agua fría, pero en la noche el tiempo de atención es mucho más largo. No hay radio ni televisores cerca, tampoco ventilador alguno. Los funcionarios encargados de la custodia de los presos visten de negro y pasan el día en un pequeño cuarto con aire acondicionado, televisor, radio y una pantalla con las distintas cámaras. La celda de Carvajal está cerca de una de las cámaras. Los policías lo sacan para interrogarlo en una pequeña oficina. La seguridad perimetral de Santa Cruz es reforzada con policías armados con fusiles. El estacionamiento trasero, siempre abierto, es cerrado. Es trasladado a la cárcel de KIA en la vía hacia San Nicolás y Baby Beach. Es aislado el viernes en el Palacio de Justicia. El juez motiva y expone las causas, obedeciendo a una solicitud de extradición de una corte norteamericana. Todo en holandés. El juez-comisionado verifica la parte procedimental y su estado de salud. La tensión en la isla es insoportable. Es casi el único tema. Los chismes giran en torno a la suspensión del suministro de petróleo para la refinería de Curazao, lo que no tiene ningún efecto en Aruba. Lo que sí deja consecuencias es la suspensión de los vuelos comerciales desde Venezuela. Los venezolanos varados en el aeropuerto Reina Beatrix compran pasajes para regresar por una ruta diferente.

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